Balance del Banco de Inglaterra: una subida de tipos con división de votos y una advertencia de que el choque energético aún no ha terminado

El Banco de Inglaterra (BoE) elevó su tipo de interés oficial en 25 puntos básicos, hasta el 4,00 %, con el respaldo de ocho miembros del comité, mientras que Catherine Mann se decantó por un incremento mayor, de 50 puntos básicos. La decisión se produjo en un contexto en el que el BoE revisó considerablemente al alza sus previsiones de inflación y advirtió de que las presiones energéticas podrían exigir un mayor endurecimiento monetario.

La «Vieja Dama» prevé ahora que la inflación alcance un máximo de alrededor del 5 % en el segundo trimestre de 2027, frente a su previsión anterior del 3,2 % a finales de 2026. No se espera que la inflación medida por el IPC vuelva al objetivo del 2 % hasta el tercer trimestre de 2028, mientras que, en el escenario adverso del banco, subiría al 6,2 % si se agrava el choque energético.

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El gobernador Andrew Bailey afirmó que ya había suficientes presiones inflacionarias en gestación como para justificar la subida. Advirtió de que este incremento podría no ser el último y de que la crisis en Oriente Medio podría no haber terminado. Sin embargo, subrayó que no debía interpretarse como el inicio de una secuencia inevitable de subidas de tipos. El banco sigue observando pocos indicios de efectos de segunda ronda, pero una actividad más sólida de lo previsto ha reforzado los argumentos a favor de una política monetaria más restrictiva.

El panorama económico es incierto: el BoE ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento a corto plazo y ahora espera que el PIB se expanda un 1,6 % en 2026, aunque prevé que el crecimiento se reduzca al 1,3 % en 2027 y al 1,2 % en 2028. Es probable que el desempleo aumente lentamente, pero ahora se espera que el crecimiento salarial sea mayor de lo estimado inicialmente. Se prevé que el presupuesto del Gobierno modere brevemente la inflación, aunque es probable que ese efecto se revierta más adelante.

El mensaje apuntó, en términos generales, a una orientación monetaria más restrictiva, pero no constituyó un compromiso de seguir endureciendo la política. Lombardelli y Pill, miembros del Comité de Política Monetaria (MPC), consideran que hay argumentos a favor de otra subida a corto plazo, mientras que Greene sugirió que probablemente serían necesarias nuevas alzas. Bailey afirmó que la política actual era, en general, suficientemente restrictiva y que parte del aumento de las expectativas de tipos de interés del mercado respondía a las primas de riesgo, y no a la trayectoria prevista por el banco. El MPC ha elevado los tipos para protegerse frente a un escenario de inflación más adverso, pero ha dejado deliberadamente abierta su próxima decisión.