

El AUD/USD cayó un 0,25 %, hasta cerca de 0,6975, tras la decisión del RBA. El AUD/JPY retrocedió hasta alrededor de 110,20, mientras que el AUD/NZD bajó por segundo día consecutivo, hasta unos 1,2430. El EUR/GBP cotizó en torno a 0,8336, con una caída del 0,11 %, después de situarse anteriormente cerca de 0,8345. El GBP/USD se mantuvo prácticamente sin cambios, en torno a 1,3410, durante la sesión europea, tras descender hasta cerca de 1,3405 en la sesión asiática. El índice del dólar estadounidense se mantuvo cerca de 101,80 durante la negociación asiática, tras las moderadas pérdidas del día anterior.
Estados Unidos atacó el lunes la isla iraní de Qeshm, cerca del estrecho de Ormuz, según informó The Wall Street Journal citando a funcionarios estadounidenses. El periódico describió el ataque como el último de una serie de operaciones limitadas que Washington había llevado a cabo en secreto contra Irán durante las últimas semanas.
Los contactos diplomáticos continuaron en paralelo a la actividad militar. Irán afirmó que seguían en marcha las conversaciones con Estados Unidos para poner fin al conflicto de ocho meses entre ambos países, según informó Reuters el lunes. Varios días de negociaciones entre funcionarios iraníes y mediadores cataríes dieron lugar a propuestas revisadas, pero no a avances importantes.
El Banco de la Reserva de Australia elevó su tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos, del 4,6 % al 4,85 %, el 3 de noviembre, en su quinta subida del año. La decisión se aprobó por 6 votos a favor y 3 en contra y coincidió con el consenso del mercado, en un contexto de inflación todavía por encima del objetivo.
Por primera vez desde junio, el comunicado omitió la referencia a posibles subidas adicionales de los tipos. Francesco Pesole, de ING, señaló que las perspectivas económicas se habían revisado sustancialmente a la baja, con la caída de los precios de la vivienda lastrando a los consumidores y riesgos de un mayor desempleo. En su rueda de prensa, la gobernadora Michele Bullock subrayó que el endurecimiento monetario previo aún no se había transmitido plenamente a la economía.
No obstante, Bullock rechazó que el cambio de redacción significara el fin de las subidas de tipos y afirmó que el RBA estaba «manteniendo abiertas sus opciones», según Nicholas Chia, de Standard Chartered. El comunicado siguió señalando riesgos al alza para la inflación y reconoció que las restricciones de capacidad eran más intensas de lo que se había evaluado anteriormente. Bullock también afirmó que habían aumentado tanto la tasa de desempleo no aceleradora de la inflación como el tipo de interés neutral, sin ofrecer estimaciones.
El anuncio de Christine Lagarde de que dejaría la presidencia del Banco Central Europeo nueve meses antes de lo previsto ha acelerado una transición más amplia en su cúpula, según Christopher Graham, de Standard Chartered. Debe sustituirse a la mitad de los miembros del Comité Ejecutivo, entre ellos Isabel Schnabel y Philip Lane.
Graham mencionó al exgobernador del banco central neerlandés Klaas Knot y a Pablo Hernández de Cos como posibles sucesores en la presidencia. Sostuvo que las implicaciones de estos nombramientos para la política monetaria iban más allá de una simple distinción entre perfiles restrictivos y acomodaticios, y que los demás nombramientos del Comité también eran importantes. Los posibles sucesores siguen siendo candidatos, no nombramientos confirmados.
Las estimaciones de endeudamiento del Tesoro estadounidense situaron la financiación del primer trimestre en 800.000 millones de dólares, frente a los 618.000 millones del cuarto trimestre, según el análisis de Danske Research sobre las estimaciones de refinanciación trimestral. El objetivo de saldo de caja al cierre del primer trimestre se fijó en 1 billón de dólares.
La estimación de endeudamiento del cuarto trimestre se redujo en 10.000 millones de dólares porque el saldo de caja inicial era ligeramente superior al previsto. El objetivo de saldo de caja al cierre del año se mantuvo sin cambios en 850.000 millones de dólares.
El índice ISM manufacturero de Estados Unidos aumentó a 55,5 en octubre desde los 54,5 de septiembre, superando la previsión de consenso, que anticipaba una lectura sin cambios en 54,5. Los nuevos pedidos aumentaron ligeramente y la producción creció de forma notable, según Danske Research.
Otro indicador mostró un panorama de actividad más moderado. El PMI manufacturero de S&P Global se revisó a la baja, de una lectura inicial de 55,9 a 54,9, lo que seguía indicando crecimiento, aunque a un ritmo inferior al del mes anterior y al de la estimación preliminar.
El crudo West Texas Intermediate cotizó en torno a 95,30 dólares al inicio de la sesión asiática del martes, tras tocar los 94,30 dólares en la sesión anterior, su nivel más bajo desde el 16 de octubre. La caída del lunes superó el 5 %, ya que las noticias sobre la diplomacia entre Estados Unidos e Irán aliviaron los temores a nuevas interrupciones del suministro; una información posterior cifró el descenso en el 6,50 %.
La situación del suministro físico siguió siendo desigual. Ryan McKay, de TD Securities, afirmó que los flujos de Oriente Medio a través del estrecho de Ormuz, el golfo de Omán y los oleoductos alternativos habían regresado a los niveles previos a la guerra. Sin embargo, el transporte mediante buques cisterna lanzadera en torno a Omán seguía siendo costoso, requería el apoyo constante de la Armada estadounidense e implicaba mayores tiempos de carga y navegación debido a los trasvases entre buques.
Las estimaciones de alta frecuencia de TD Securities mostraron un excedente de crudo cercano a los 2–3 millones de barriles diarios, que se acumulaba principalmente en el petróleo almacenado en buques, mientras los inventarios comerciales en tierra seguían disminuyendo. El banco estimó un déficit de productos petrolíferos superior a los 2 millones de barriles diarios. McKay atribuyó los elevados precios a la mejora de la demanda, la escasez en los mercados de productos petrolíferos y los riesgos para el suministro derivados de los ataques hutíes contra infraestructuras saudíes y de los ataques del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica contra petroleros.
Corea del Norte rechazó las acusaciones estadounidenses de que piratas informáticos respaldados por el Estado fueran responsables del ataque a Binance por valor de 6.300 millones de dólares. El FBI atribuyó el ataque a piratas informáticos norcoreanos que operaban bajo la denominación de actividad cibernética TraderTraitor.
Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, calificó las acusaciones de provocación política y de intento de presentar al país como un Estado ciberdelincuente. Su declaración fue difundida por la Agencia Central de Noticias de Corea y recogida por Yonhap a última hora del lunes. Binance afirmó que había repuesto íntegramente los activos afectados y completado una nueva instantánea de prueba de reservas de conocimiento cero.
La consejera delegada de Bitget, Gracy Chen, afirmó que la plataforma decidió en cuestión de horas asumir las pérdidas de 388 millones de dólares derivadas del ataque informático de septiembre, en lugar de trasladarlas a los usuarios. En una entrevista con FXStreet, describió un ataque que comenzó con pequeñas transferencias no autorizadas antes de escalar a retiradas de mayor cuantía en varias cadenas de bloques.
La plataforma afirmó que sus sistemas de seguridad detectaron las anomalías y detuvieron las retiradas en cuestión de minutos. Su investigación interna identificó una vulnerabilidad en un producto de seguridad de terceros que afectaba a la autorización de las transacciones; ni las claves privadas ni los monederos fríos se vieron comprometidos. Posteriormente, Bitget reestructuró el acceso a los sistemas sensibles, introdujo aprobaciones por niveles para las operaciones críticas y reforzó la supervisión.
El incidente se enmarcó en unas pérdidas más amplias en el sector: CertiK situó las pérdidas por brechas de seguridad en criptomonedas durante 2026 en aproximadamente entre 8.650 y 8.980 millones de dólares.
Los índices bursátiles brasileños cayeron de forma notable y el real perdió terreno frente al dólar estadounidense tras la inesperada victoria del presidente Lula en la segunda vuelta electoral, según los estrategas de HSBC. El banco describió un ajuste significativo de las valoraciones del conjunto de los activos brasileños.
HSBC también destacó los avances de la oposición en el Congreso y sostuvo que la división política resultante complicaba los esfuerzos para restablecer la credibilidad fiscal y mantenía elevada la prima de riesgo fiscal del país.