El oro lucha por mantenerse cerca de los 3900 dólares mientras los operadores evalúan los acontecimientos en Oriente Medio y los riesgos electorales en EE. UU.

  • El oro tiene dificultades para prolongar su recuperación ante el repunte del petróleo y las expectativas de una Fed restrictiva.
  • Los operadores centran su atención en las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE. UU. y los datos de empleo en busca de nuevas señales.
  • El impulso bajista deja al oro expuesto a volver a poner a prueba el mínimo anual de 3.870 dólares.

El oro (XAU/USD) pierde impulso el martes mientras los precios del petróleo repuntan después de que el Wall Street Journal (WSJ) informara de un ataque estadounidense contra la isla iraní de Qeshm, lo que enfría el optimismo sobre los esfuerzos diplomáticos que habían provocado una fuerte caída de los precios energéticos el día anterior. En el momento de redactar este artículo, el XAU/USD cotiza en torno a los 3.900 dólares, con una caída del 1 % en la jornada.

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Los precios del petróleo siguen volátiles mientras los operadores reaccionan al flujo cambiante de noticias. El West Texas Intermediate (WTI) cotiza en torno a los 97 dólares, con una subida del 2,23 %, tras perder casi un 7 % el lunes.

La relación entre los precios del petróleo y las expectativas sobre los tipos de interés sigue siendo un factor clave para el oro desde que comenzó la guerra a finales de febrero. El encarecimiento de la energía aumenta las presiones inflacionistas, lo que lleva a los bancos centrales, en particular a la Reserva Federal (Fed), a mantener elevados los tipos de interés o a endurecer aún más la política monetaria. Unos costes de financiación más altos suelen lastrar al metal precioso al aumentar el coste de oportunidad de mantener un activo que no ofrece rentabilidad.

La Fed subió los tipos de interés en 25 puntos básicos (pb) en septiembre y los mantuvo sin cambios en octubre, al tiempo que reafirmó su compromiso de restablecer la estabilidad de precios. Esto deja la puerta abierta a nuevas subidas de tipos, y la herramienta FedWatch de CME muestra una probabilidad del 75 % de un incremento en diciembre.

La incertidumbre en Oriente Medio, el encarecimiento del petróleo y las perspectivas de una Fed restrictiva siguen respaldando la demanda de dólares estadounidenses (USD), pese al modesto retroceso de la divisa desde sus máximos recientes, lo que añade otro factor de presión para el oro. El índice del dólar estadounidense (DXY), que mide su evolución frente a seis de las principales divisas, cotiza en torno a 101,81.

En este contexto, el margen de recuperación del oro es limitado sin una caída sostenida de los precios del petróleo. Esa caída parece incierta a corto plazo, dada la falta de claridad en torno a las negociaciones entre EE. UU. e Irán. El metal también está expuesto a nuevas liquidaciones de posiciones, ya que la preocupación por el gasto en inteligencia artificial (IA) lastra las acciones tecnológicas y lleva a algunos inversores a vender oro para cubrir pérdidas y atender las exigencias de garantías adicionales.

Los operadores centran ahora su atención en una semana cargada de datos de empleo en EE. UU., que comienza con las vacantes de empleo de la encuesta JOLTS el martes y termina con las nóminas no agrícolas (NFP) el viernes. La atención también se dirige a las elecciones legislativas de mitad de mandato del martes en EE. UU., que podrían influir en la dirección del dólar estadounidense.

Las perspectivas del dólar dependen del resultado electoral en EE. UU. y del riesgo relacionado con Irán

Norman Liebke, de Commerzbank, sostiene que un escenario en el que «los republicanos pierdan sus mayorías en ambas cámaras» podría llevar al dólar a «sufrir una mayor presión, ya que la Administración Trump contaría con menos respaldo político en general». Incluso si «solo la Cámara de Representantes cambia de manos, el dólar probablemente también se enfrentaría a algunos obstáculos, aunque en menor medida», mientras que «si los republicanos mantienen el control de ambas cámaras, esto debería, por el contrario, respaldar al dólar».

Liebke también subraya que «lo que ocurra inmediatamente después de las elecciones de mitad de mandato probablemente también será relevante para el dólar». En particular, advierte de que «si Trump realmente volviera a intensificar el conflicto con Irán y lanzara otro ataque contra el país, esto apuntaría inicialmente a nuevas subidas de los precios de la energía y a una mayor aversión al riesgo». En ese entorno de aversión al riesgo, «el dólar podría beneficiarse de su papel como activo refugio, como ocurrió al comienzo de la guerra con Irán».

Análisis técnico: la debilidad del impulso mantiene abierta la posibilidad de nuevas caídas

En el gráfico diario, el XAU/USD mantiene unas perspectivas bajistas al cotizar por debajo de las medias móviles simples (SMA) de 21, 100 y 200 días.

El índice de fuerza relativa (RSI), situado en 34, se mantiene justo por encima de la zona de sobreventa, mientras que el indicador de convergencia/divergencia de medias móviles (MACD) permanece por debajo de cero, con una lectura negativa. En conjunto, ambos sugieren que el impulso bajista sigue dominando, aunque la oleada de ventas empieza a mostrar signos de agotamiento.

Al alza, la resistencia inmediata se sitúa en la zona de 3.950-4.000 dólares, seguida de la SMA de 21 días en 4.092 dólares. Por encima, la SMA de 100 días en 4.210 dólares y una barrera horizontal superior cercana a los 4.400 dólares conforman una zona de oferta más amplia, antes de que la SMA de 200 días en 4.485 dólares entre en juego como un techo estructural más distante.

A la baja, el oro sigue expuesto a nuevas pérdidas, con un soporte inmediato en el mínimo anual de 3.870 dólares registrado el viernes. Una ruptura por debajo de este nivel podría abrir la puerta a nuevas caídas.

(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)

Preguntas frecuentes sobre el oro

El oro ha desempeñado un papel fundamental en la historia de la humanidad, ya que se ha utilizado ampliamente como reserva de valor y medio de intercambio. En la actualidad, además de por su brillo y su uso en joyería, el metal precioso se considera ampliamente un activo refugio, es decir, una buena inversión en épocas turbulentas. El oro también se considera una cobertura frente a la inflación y la depreciación de las divisas, ya que no depende de ningún emisor ni gobierno en particular.

Los bancos centrales son los mayores tenedores de oro. Para respaldar sus divisas en épocas turbulentas, suelen diversificar sus reservas y comprar oro con el fin de reforzar la percepción de solidez de la economía y de la moneda. Unas reservas de oro elevadas pueden generar confianza en la solvencia de un país. Los bancos centrales añadieron 1.136 toneladas de oro, valoradas en unos 70.000 millones de dólares, a sus reservas en 2022, según datos del Consejo Mundial del Oro. Se trata de la mayor compra anual desde que existen registros. Los bancos centrales de economías emergentes como China, India y Turquía están aumentando rápidamente sus reservas de oro.

El oro tiene una correlación inversa con el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro de EE. UU., ambos importantes activos de reserva y refugio. Cuando el dólar se deprecia, el oro tiende a subir, lo que permite a los inversores y a los bancos centrales diversificar sus activos en épocas turbulentas. El oro también presenta una correlación inversa con los activos de riesgo. Un repunte del mercado bursátil tiende a debilitar el precio del oro, mientras que las ventas masivas en los mercados de mayor riesgo suelen favorecer al metal precioso.

El precio puede variar por una amplia variedad de factores. La inestabilidad geopolítica o el temor a una recesión profunda pueden disparar rápidamente el precio del oro por su condición de activo refugio. Al ser un activo que no ofrece rentabilidad, el oro tiende a subir cuando bajan los tipos de interés, mientras que un mayor coste del dinero suele lastrar al metal amarillo. No obstante, la mayoría de sus movimientos dependen del comportamiento del dólar estadounidense (USD), ya que el activo cotiza en dólares (XAU/USD). Un dólar fuerte tiende a contener el precio del oro, mientras que un dólar más débil probablemente lo impulse al alza.