
El par USD/JPY tiene dificultades para dar continuidad al avance del día anterior y se consolida por debajo de 158,00 durante la sesión asiática del martes, ante señales fundamentales dispares.

Los operadores se mantienen en máxima alerta tras la nueva advertencia de intervención lanzada el lunes por la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, quien afirmó que la declaración conjunta sobre divisas con Estados Unidos sigue vigente y que el Gobierno está preparado para actuar con el fin de frenar una depreciación excesiva o desordenada del yen japonés (JPY). Sin embargo, la incertidumbre sobre cuándo podría producirse la próxima subida de tipos del Banco de Japón (BoJ) lastra al JPY, lo que, junto con un modesto repunte del dólar estadounidense (USD), ofrece cierto apoyo al par USD/JPY.
El Instituto de Gestión de Suministros (ISM) informó el lunes de que su PMI manufacturero subió de 54,5 el mes anterior a 55,5 en octubre de 2026, encadenando así diez meses de expansión. Además, las expectativas de una postura restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ayudan al USD a prolongar el rebote registrado durante la noche desde el mínimo relativo de finales de octubre. De hecho, la herramienta FedWatch de CME Group indica que los operadores descuentan una probabilidad superior al 70 % de que el banco central estadounidense vuelva a elevar los tipos de interés en diciembre.
No obstante, el potencial alcista del USD parece limitado ante las esperanzas de una posible solución diplomática que ponga fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán. De hecho, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el lunes que Irán quiere alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra y que dicho acuerdo podría concretarse. Además, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, señaló que las consultas a través de mediadores habían sido muy intensas. Los operadores también muestran una cautela generalizada de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, que podrían generar volatilidad e influir en el dólar.
Mientras tanto, la prima de riesgo geopolítico sigue presente, ya que varios días de negociaciones entre funcionarios iraníes y mediadores cataríes no lograron avances significativos pese a la revisión de las propuestas. Esto, a su vez, favorece a los alcistas del USD y refuerza la posibilidad de que aparezcan compras en las caídas del par USD/JPY. Los operadores centran ahora su atención en la publicación de los datos de vacantes de empleo de la encuesta JOLTS de Estados Unidos, antes del PMI de servicios del ISM estadounidense del miércoles, aunque el principal foco estará en el informe de nóminas no agrícolas (NFP) de Estados Unidos del viernes.
El par USD/JPY se consolida ligeramente por encima de la media móvil simple (SMA) de 100 periodos en el gráfico de 4 horas, lo que mantiene un sesgo ligeramente alcista a corto plazo. Sin embargo, la reciente evolución del precio dentro de un rango aconseja esperar una ruptura sostenida por encima de la barrera de 158,60 antes de posicionarse para nuevas subidas. A la baja, el nivel de 157,00 podría ofrecer un primer soporte antes del límite inferior del rango de cotización, situado cerca de la zona de 156,35. Una ruptura clara por debajo de este nivel inclinaría el sesgo a corto plazo a favor de los bajistas y abriría la puerta a caídas más profundas.
(El análisis técnico de este artículo se elaboró con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
El yen japonés (JPY) es una de las divisas más negociadas del mundo. Su valor está determinado, en términos generales, por la evolución de la economía japonesa y, más concretamente, por la política del Banco de Japón, el diferencial entre los rendimientos de los bonos japoneses y estadounidenses o el apetito por el riesgo de los operadores, entre otros factores.
Uno de los mandatos del Banco de Japón es el control de la moneda, por lo que sus medidas son fundamentales para el yen. El BoJ ha intervenido directamente en los mercados de divisas en algunas ocasiones, por lo general para reducir el valor del yen, aunque evita hacerlo con frecuencia debido a las preocupaciones políticas de sus principales socios comerciales. La política monetaria ultralaxa del BoJ entre 2013 y 2024 provocó una depreciación del yen frente a las principales divisas, debido a la creciente divergencia entre las políticas del Banco de Japón y las de otros grandes bancos centrales. Más recientemente, la retirada gradual de esta política ultralaxa ha brindado cierto apoyo al yen.
Durante la última década, la decisión del BoJ de mantener una política monetaria ultralaxa ha ampliado la divergencia con las políticas de otros bancos centrales, en particular la Reserva Federal de Estados Unidos. Esto contribuyó a ampliar el diferencial entre los rendimientos de los bonos estadounidenses y japoneses a diez años, lo que favoreció al dólar estadounidense frente al yen japonés. La decisión del BoJ en 2024 de abandonar gradualmente la política ultralaxa, junto con los recortes de tipos de interés de otros grandes bancos centrales, está reduciendo este diferencial.
El yen japonés suele considerarse un activo refugio. Esto significa que, en momentos de tensión en los mercados, los inversores son más propensos a colocar su dinero en la divisa japonesa debido a su supuesta fiabilidad y estabilidad. En épocas de turbulencias, es probable que el yen se fortalezca frente a otras divisas consideradas inversiones de mayor riesgo.